A Franmil Reyes le tomó 38 meses completar el giro de 180 grados a una carrera que apuntaba a la deriva y a unas finanzas que tocaron fondo. El destino fue Japón, donde el cañonero dominicano no solo recuperó su condición de estrella, sino que aseguró un contrato que hasta en las Grandes Ligas resulta difícil de conseguir.
Reyes acaba de rubricar el contrato más alto jamás entregado en la Nippon Professional Baseball (NPB), el circuito profesional japonés: 40 millones de dólares por cuatro campañas (2027-2030), un pacto repleto de incentivos que refleja el impacto que ha tenido en el béisbol nipón.
El acuerdo corona un renacer que parecía improbable cuando su paso por MLB se apagó. En Japón, el toletero reencontró su poder y su regularidad, convirtiéndose en una de las figuras más temidas de la liga y en un ejemplo de resiliencia para los peloteros que buscan una segunda oportunidad fuera de las Mayores.
Con este pacto, Reyes no solo asegura su futuro económico, sino que eleva el listón para los dominicanos en el béisbol japonés, un mercado que cada año gana más peso como destino de primer nivel para el talento criollo.